domingo, 26 de octubre de 2008

EL DESIERTO DE LA ENVIDIA

UNO ESPERA NUNCA MORIR DE SED EN UN LUGAR ASI,
SE PIERDE EL SENTIDO
PERSEGUIDO POR LOS PROPIOS FANTASMAS
DE QUIENES TIENE NOMBRE Y APELLIDO.



EL DESIERTO DE LA ENVIDIA
Sebastian E. Dana

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