domingo, 9 de noviembre de 2008

EL LEON

esa tarde como cualquira

llego el circo a la cidad.

entre la arena y las piedas perdidas en el oscuro de la noche

brevemente iluminadas por el brillo de alguna estrella o velero

se armaba a orillas del rio una carpa azul



pequeños los pies que caminaban por aquel sendero

con destino a un lugar de fantasias

donde los sueños despiertan para hacerce de un cuerpo y vagar entre la multitud,

verde el colchon de malesas que bailaban al ritmo de viento,

cantaban tocando el agua el charcos y las piedas

gritaba la gente ocupada en sus festejos de verano



en el interior de toldo,

mil pilares sostenian aquella magnifica estructura

colocados con cuidado como una casa de naipes

y en su centro echado sobre su regazo

un solitario leon.


asustado y cautivado por la impresion de tanta belleza

las pequeñas manos se detubieron a sentir su pelaje

y en un subito impulso aquella misteriosa criatura desperto,

seguidamente lanzo un bostezo, una mirada , una sonrriza


se podia ver en sus ojos el consuelo de mirar al cielo en primavera

sus dientes no asemejaban ser afilados es mas, parecian formar un respaldo

y su lengua recordaba una tibia cobija


cansado de caminar tanto por un recorrido que parecio durarle 2 años

y con ganas de por fin poder dormir

sin pensarlo mucho el niño jalo de sus pelos en un ademan

trepo por las comisuras de sus labios y encontro en esa boca

una cama donde darle lugar a sus sueños.









solo 3 minutos permanecio despierto


y mientras tanto, por el tumulto aquella fiera


tampoco pudo consiliar el reposo





pero





dejandose mecer por su propia fatiga

y las fauces que meneaban como una cuna

callo dormido, acompañado por los firmes respaldos



que acabaron por moler los huesos del ingenuo

que perdio la vida , por fantasear en la boca de un Leon.




Sebastian E. Dana

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