domingo, 16 de agosto de 2009

Qué prado tan bonito!. ¡Ahí podemos revolcarnos!
y llegaron mil mosquitos y se pusieron a picarnos
en lo alto del culito y nos fuimos dando saltos;
éramos como dos ranas en busca de un solo charco.
Y se desarma la luna sólo con tocarla.
Y se enciende la luz que hay dentro de la charca.
Como dos gotas de agua de distinta nube
que bajan y que suben.
Quedamos cerca del suelo
a la altura de tu cintura
o quedamos cerca del suelo
donde se refleje la luna.

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